Política lacaniana

No está garantizada la existencia del psicoanálisis. Su porvenir depende de dar lugar a una política que oriente nuestro caminar en el campo que Freud fundó. Táctica, estrategia y política se gestan en nuestra base de operaciones, que es la Escuela de Lacan. El psicoanálisis no se silencia frente a las manifestaciones de odio, exclusión, racismo y todo aquello que atente contra el Estado de derecho y las libertades del individuo.

Habitar la Escuela

¿Cómo habitar la Escuela en tiempos de pandemia y sostener los principios de política lacaniana en un lazo posible, con otros, incluso en estas circunstancias tan peculiares? Tomo estas cuestiones iniciales, abordando las nuevas coordenadas que, desde hace meses, han modificado sensiblemente nuestro estilo de vida y nuestra práctica analítica allí donde,

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La acción lacaniana y las bibliotecas de la Escuela

Hace 18 años, Miller planteó en su curso Un esfuerzo de poesía[1], la comunidad de destino entre el psicoanálisis y la poesía. Planteaba la posición del psicoanalista lacaniano en la sociedad, como “un exiliado en el interior”. En el momento en que los poetas se percataban de la expulsión de

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