La acción lacaniana y las bibliotecas de la Escuela

Gladys Martínez

Hace 18 años, Miller planteó en su curso Un esfuerzo de poesía[1], la comunidad de destino entre el psicoanálisis y la poesía. Planteaba la posición del psicoanalista lacaniano en la sociedad, como “un exiliado en el interior”. En el momento en que los poetas se percataban de la expulsión de la poesía por la entrada de la modernidad regida por su ley de utilidad directa, Miller indica que es en esa coyuntura que nace Freud y que nace el psicoanálisis. El psicoanálisis toma el relevo de lo expulsado y, a su manera, produce un “reencantamiento del mundo”.

La utilidad directa que impone el discurso del amo actual es resistida en cada sesión de análisis, cuando aloja justamente lo que no tiene un valor ni de intercambio ni de mercancía. “Cada sesión de análisis – con lo que implica de contingencia, es decir, de azar y de miseria – afirma, sin embargo, que lo que vivo merece ser dicho”. [2]

La apuesta del psicoanálisis en ese reencantamiento del mundo es justamente la confianza en una utilidad de otro orden, irreductible, misteriosa, viva e insondable. Cada sesión es un esfuerzo de bien-decir sobre lo que nadie más podría hacerlo, porque no es común a todos, salvo al que concierne una singular marca que inscribió en su cuerpo el choque traumático con sus palabras pre-históricas.

En La doctrina secreta de Lacan sobre la Escuela, [3] Miller hace resonar, en el conjunto de miembros de las Escuelas de la AMP, esa posibilidad de inscripción “en ese lugar, el del viviente, el lugar de a minúscula. Esa es la realidad libidinal de la Escuela Una”. Es la paradoja de la comunidad de los que no hacen comunidad salvo porque “en su conjunto vale como objeto a para cada uno de sus miembros”. [4] Por ello las funciones y responsabilidades en una Escuela, no son sin lo que implica la encarnadura de un deseo de Escuela en relación con la causa analítica para cada uno.

Allí Miller insta a los miembros de las Escuelas a sostener lo que tenemos que hacer sin concesiones, con esa “fuerza moral”, con ese “rasgo intratable” no es otro que el principio lacaniano “no ceder en su deseo”. Dice: “No ceder en su deseo es transformar vuestro deseo en voluntad”. [5] De este modo, la acción lacaniana está asentada en ese principio, llevando esa voluntad hacia el mundo para que el psicoanálisis siga existiendo.

¿Qué lugar tienen las bibliotecas en nuestra Escuela?

Las Bibliotecas de la Escuela tienen por misión fundamental, ser ese instrumento de articulación e inserción de la Escuela en la ciudad donde cada Sede, Delegación y Grupo Asociado la hace existir. Las anima el espíritu de la acción lacaniana, en la que tienen la misión particular de hacer posible un lazo entre el Otro de la civilización y el discurso analítico, bajo las políticas de la FIBOL. [6]

Por otro lado, dentro de la Escuela, puede ubicarse su compromiso y responsabilidad en la Tercera sección de la Escuela definida por Lacan en su Acto de fundación. [7] Laurent, en Política del pase e identificación desegregativa,retoma sus implicaciones:

debía despejar, a partir de las publicaciones psicoanalíticas, los principios de su práctica que pueden alcanzar un estatus científico, e instruirse sobre las reconfiguraciones dentro de las ciencias humanas y más ampliamente “conjeturales” y recordar los aportes del psicoanálisis, sea que conciernan el saber o a la ética. Se trata en efecto de recordar, en todo el campo de la cultura, este aporte irreductible del psicoanálisis: el respeto de la particularidad subjetiva, en la era del universal de la ciencia. Esto va más allá del respeto de los derechos humanos. [8]

Las bibliotecas, lejos de ser depósito de objetos muertos u ornamentales, en un siglo de auge digital, son lugares privilegiados de encuentro e intercambio para sostener la dignidad de la palabra escrita y brindarle el soporte y relieve que merece. Lo sabíamos, pero no realmente.

Biblioteca abierta y despierta en tiempos de pandemia

La NEL, habitada su diversidad y dispersión geográfica, con un trabajo en red buscaba saber servirse de su polifonía. En cada lugar, por más modesta que sea una biblioteca en términos de anaqueles, libros, actividades, la vida palpita si quien se hace cargo está causado por su posición analizante. Esa fue la apuesta. Y se empezaba a avizorar el horizonte de crecimiento para ellas cuando un agujero se cavó en nuestras vidas y un nuevo universal se impuso: “todos confinados”.

La biblioteca de Babel de Borges, con sus galerías hexagonales, se detuvo estupefacta. Se produjo la rasgadura de un siglo, y asistimos a la escritura, en acto, de un inédito capítulo de la historia, tanto de la humanidad como de nuestra Escuela y del psicoanálisis.

Jacques-Alain Miller, en el primer capítulo de Un esfuerzo de poesía, retoma esta afirmación de Lacan: “el psicoanálisis también es una epidemia”. Cuando este seminario fue dictado nadie podía saber el cataclismo que el significante “pandemia” produciría en los cuerpos en otro año al que sólo cambiaba de lugar un número de la cifra: 2020. Dice Miller en el 2002:

Lo que él llama epidemia, por cierto, es entonces un discurso en la medida en que se esparce, en la medida en que atrae a seres hablantes, en que los ordena según las funciones que él dispone, los atrae por medio de sus significantes y de sus efectos de verdad, instaura un nuevo régimen de la palabra, un nuevo régimen de relación con el cuerpo, una nueva relación con el goce”. [9]

Y con el Covid-19 coleteando inclemente y sordo en el arrebatamiento de la vida, constatamos que “esa epidemia”, la del psicoanálisis, nos había contagiado primero, produciendo los lazos transferenciales que hacen nuestra Escuela. Lo que el psicoanálisis nos ha favorecido en la vida y ese instrumento privilegiado para hacerlo existir, como lo es la Escuela, constituían el mejor antídoto para hacerle frente a ese real, sin escamotear el exilio irremediable propio y conminándonos a ser mejores lectores de “la retórica del inconsciente”y de las formaciones del propio.

El trabajo de la Escuela nos sostiene vivos, atentos a no dormirnos en la trinchera ni a ensoñar la salida de un túnel. Los pilares y fundamentos de la Escuela fueron hechos para albergar el real de la formación analítica y allí están, firmes, incluyendo la misión de las bibliotecas.

Se pudo constatar que estos mágicos lugares que albergan el “agalma” de la obra freudiana y lacaniana, siguen abiertos, así los anaqueles, las páginas, los catálogos yazcan silentes porque los ojos lectores ávidos del encuentro con pasajes que enciendan llama y luz en ese resquicio tan único en que la causa analítica pulsa y propulsa, lo necesitan más que nunca.

La pandemia sigue amenazante en las esquinas y las bibliotecas físicas permanecen solas en la mayoría de los países de la NEL. Pero, las bibliotecas están despiertas a leer en esta transformación del mundo cómo se reconfigura la subjetividad de la época.

En el trayecto y siguiendo la orientación de Judith Miller [10] los encuentros con artísticas de Latinoamérica fueron un hilo a explorar, desde la advertencia lacaniana a no actuar como psicólogos ni de ellos ni de sus obras, sino a seguirlos en el camino en que ellos nos llevan la delantera.

Estos encuentros [11] nos sorprendieron con el tratamiento original que cineastas, escritores, escultores, poetas, artistas plásticos y fotógrafos hacían de las pasiones humanas, -odio, cólera e indignación que fueron el tema de trabajo del ENAPOL 2019. Así mismo, al ser tocados por la investigación desde su lente, voz y pluma del uso de los sueños, con el que cifran y bordean el real que habita el ser hablante, se despertó el deseo de salir al encuentro de otros, con un mejor decir y hacia una acción más lacaniana. No sin retornar sus resonancias, saldos de saber e interrogantes a la Escuela.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Miller, Jacques Alain. Un esfuerzo de poesía. Editorial Paidós, Buenos Aires, 2016.
  2. Íbíd., p. 160.
  3. Miller, Jacques Alain. La doctrina secreta de Lacan sobre la Escuela. Bitácora Lacaniana #7. Revista de Psicoanálisis de la Nueva Escuela Lacaniana. Grama Ediciones, Buenos Aires, 2018.
  4. Ibíd., p. 16.
  5. Ibíd., p. 17.
  6. Federación Internacional de Bibliotecas de la Orientación Lacaniana. Disponible en: http://www.nel-amp.org/index.php?file=Bibliotecas/FIBOL.html.
  7. Lacan, Jacques. Acto de fundación. Otros Escritos. Editorial Paidós, Buenos Aires, 2012. p. 250.
  8. Laurent, Éric. Política del pase e identificación desegregativa. Revista Lacaniana de Psicoanálisis #26. Año XIV, Junio de 2019, p. 96.
  9. Miller, Jacques Alain. El psicoanálisis es una epidemia”. Un esfuerzo de poesía. Paidós, Buenos Aires, 2016, p.20.
  10. Miller, Judith. El Campo Freudiano y la acción lacaniana. Bitácora Lacaniana #1. Revista de Psicoanálisis de la Nueva Escuela Lacaniana. Grama Ediciones, Buenos Aires, 2012. p. 71.
  11. Encuentros de bibliotecas NEL. Disponible en: http://www.nel-amp.org/index.php?file=Bibliotecas/encuentros.html