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De lo insoportable de la infancia a un deseo de vivir

Raquel Cors

“Lo insoportable de la infancia”, título que propuse para nuestras XI Jornadas de la NEL –que estaba previsto se efectuarían en Bogotá este próximo mes de octubre–, no serán posibles debido a la pandemia del Covid-19. Cuando lo imposible, es decir lo que no cesa de no escribirse, arremete abruptamente, puede ser leído de maneras distintas: decepción, desencanto, desilusión. Pero, también puede ser una ocasión para saber arreglárselas con lo que no-hay, no hay relación sexual. Así que aquí estamos nuevamente ante la no-proporción, que para el psicoanálisis es toda una experiencia.

Lo insoportable entonces puede ser la ocasión para sumergirnos en lo que para cada uno hace marca de goce. Esa marca que –ante lo que no hay– itera en el goce que hay.

I. Jornadas inexistentes

Las XI Jornadas de la NEL, por un lado, no pudieron ser posibles respecto a la presencia de los cuerpos; pero por otro lado sí hubo algo posible, como señala Miller Comentario del Seminario inexistente [1] a propósito de lo que un título denuncia en la modalidad de lo imposible y es tan evidente como la carta robada. Lo cierto es que el título, el nombre de estas Jornadas inexistentes de la NEL son una referencia vacía, fecunda, que implica consecuencias en nuestra práctica.

De hecho, lo que se constata en las actividades que aún se mantienen –luego de su cancelación–, es un deseo que nos enlaza a seguir leyendo una marca.

Recuerdo que cuando me vino a la cabeza este título, no vacilé y así lo propuse a las instancias de la AMP y de la NEL. Mis colegas más cercanos con quienes trabajamos en las distintas Comisiones hasta el último momento, lo hicimos entusiastas por las preguntas que se nos iban abriendo en el camino.

¿Por qué consentimos a un título que articula: lo insoportable al infans? Si lo insoportable es del orden de lo real y el infans es sin voz. Ni siquiera contábamos con un artículo “el” o “la”, sino “lo”, que como sabemos nunca acompaña ningún nombre, porque los sustantivos en nuestra lengua son o bien de género masculino o bien de género femenino. Además, es interesante que infans –sin voz evoca al silencio de la pulsión, que en tanto tal trabaja en modo silencioso, a diferencia del infans que no habla. Es decir que de plano estábamos proponiendo a los miembros y asociados, escuchar las resonancias en la mudez de la pulsión de muerte que el psicoanálisis se encarga de leer en la dignidad de los modos que cada uno la vive.

Un título que osa articular lo que –como el agua y el aceite– no se juntan, es de entrada, una apuesta sin fronteras, es decir, un desafío a volver a los conceptos prínceps por la vía del litoral.

II. Pluralidad de singulares modos de goce

En efecto, planteado así: no-hay-relación puntual y armónica entre lo insoportable y el infans; pero sí hay una pluralidad de posibles respuestas, modos de goce singulares a lo que siempre vuelve al mismo lugar, y que unas Jornadas, pero también la marca de su cancelación sabrá que el saber que nos compete a los analistas no se trata de un saber depositado en hojas muertas.

Por fortuna, siempre hay causa –causa analítica–, para elaborar de alguna manera posible lo agalmático de este tema, ya sea por la vía epistémica, ya sea por la vía clínica ya sea por la vía política, o quizá las tres juntas con un sinthome que anude esta trenza.

Una elaboración preciosa por la que habíamos comenzado “acercándonos”, como se llama una de las secciones del blog, disponible en la web [2], que incluye el Argumento, los Textos de orientación, las Entrevistas, la Bibliografía, el Boletín Infans, etc. No es más que una aproximación que indaga las marcas de la neurosis infantil, que más allá de la idea cronológica e integral respecto a la niñez, la clínica de la infancia toca, causa, interroga, perturba, algo de lo insoportable en: el viejo, el joven, el adolescente, el niño, la mujer, y por qué no: en el psicoanalista.

III. Una práctica que escucha lo que no se entiende

Como es sabido, Freud en sus “Tres ensayos de la teoría sexual”, [3] propuso que “para todo” niño hay una ley universal y es la existencia de una pulsión sexual, ante esto se inscribe la singularidad de lo real pulsional en cada uno, es lo que se escucha, uno por uno, en el análisis. Se escucha a cada infans (sin voz).

Escuchar eso que lalangue ha marcado en el cuerpo-hablante es una práctica a la que nos autorizamos en tanto analistas. Autorizarse a escuchar, no siempre es simple, ni fácil, ni liviano, porque se escucha algo que no siempre se entiende; se escucha eso-que-se-goza.

El psicoanalista practicante se ofrece, sirve de caja de resonancia para que en la dirección de la cura se ocupe un deseo, un deseo del analista que no ejerce profesión, ni presión en querer gobernar, por ejemplo, con su Saber –que, por supuesto sirve, porque algo hay que saber de los textos que estudiamos –. Sin embargo, hay que saber que, el deseo del analista si bien confluye con los discursos que ocupa, no compite. Una competencia así (a – a`) no nos compete, ya que llevaría a una guerra entre el nosotros y el ellos, y esas identificaciones no sirven para nada, así como el goce, no sirve para nada, ya lo dijo Lacan en 1972.

IV. Vivir el eco de la pulsión

Volviendo a lo que se vive en este año 2020, Lo insoportable de la infancia nos enseña que el ángulo de la pulsión de muerte, tampoco sirve, a menos que se la ¡viva! Pero ese es otro asunto, del que los AE transmiten en sus enseñanzas del Pase, enseñanzas que testimonian eso que: no se enseña hablando sobre qué debería ser o no ser el psicoanálisis, sino algo que, les aseguro: simplemente resuena.

Y resuena en la vida, en la Escuela, en la práctica, en cada análisis, donde se escucha el singular eco de un decir. Ese eco en el cuerpo de que hay un decir.

Podríamos decir, que el impacto que se escucha en cada infans, es un asunto de cómo cada quien vive su pulsión.

V. Restos de infans

Cada infans conmemora aquél goce primero y por ende inolvidable. Lo conmemora para seguir y seguir repitiendo sin cesar ese encuentro fallido, siempre fallido de simbolizar. Quizá por eso algo de la infancia no se termina de soltar, por más que el cuerpo envejezca, siempre resta algo del agujero que es el trauma. Por eso un análisis llevado hasta las últimas consecuencias, desde sus inicios –porque en el principio está escrito algo del final–, se ocupa por lo que ex – siste fuera del sentido del cuerpo-hablante.

Quien haya sido atravesado por un análisis, habiendo consentido a tocar la brizna de su insoportable fibra, esa hebra del hilo de su caso, sabrá que de este vacío fecundo finalmente nos ocupamos en un discurso al que servimos.

VI. Alojar al sujeto niño

Consentir a escuchar: niños soldados, niños drogados, niños medicalizados, mercantilizados, niños emigrantes, inmigrantes, en fin… absolutamente desamparados del deseo del Otro y de las palabras que lo introducen en su campo, es un desafío para las emociones y los afectos del psicoanalista.

Quizá, el discurso al que servimos, simplemente despojados, sea un lugar para alojar algo del amor, el deseo y el goce, que –desde el psicoanálisis, pero no sin su lazo con los otros discursos– pueda tocar lo que insiste en el adulto, cuando no soporta lo real, lo realmente insoportable.

VII. deseo de vivir en un infans

El programa de cada uno, es una respuesta para lo insoportable de la inexistencia del Otro, siempre singular como singular es el trauma. Ese real, ese insoportable que en cada uno acontece en la infancia y que, en su segundo tiempo del trauma, da su valor traumático a esa hebra trazada en aquél primer momento.

Eso que se escribe y es posible releer en un análisis, simplifica esas marcas que permanecieron ahí sin-saber. En mi caso, nunca había leído esta escritura como fue en el momento conclusivo del final de mi análisis. Si bien había hablado –no más de un par de veces en casi 25 años–, sobre las coordenadas de mi nacimiento. Fue en el último tramo de mi análisis, en la última semana, durante unos nevados días entre Roma y Paris, que la contingencia de una fecha de un año no bisiesto, aconteció en un deseo de vivir del infans, deseo que se escribió en un 27-28-Uno que las marcas de goce del infans resonaron vivamente en esta novedad de vivir la pulsión.

Esta vuelta, un título nos ha traído hasta aquí para perseverar en un deseo. Que haya un título “Lo insoportable de la infancia”, permite decir que no-hay XI Jornadas correspondientes a este nombre. Una referencia fecundamente vacía para seguir quizá de la mano de mi sinthome: con “lo que queda por hacer”.

NOTAS

  1. Miller., Jacques-Alain. Comentario del seminario inexistente, Conferencias Porteñas, Tomo 2. Paidós, Buenos Aires, 2009, p.73.
  2. Link de las XI Jornadas NEL, “Lo insoportable de la infancia”. http://www.jornadasnel2020.com.
  3. Freud, Sigmund. Tres ensayos de la teoría sexual, Obras completas, Vol. 7., Amorrortu, Buenos Aires, 1996, p.109.
  4. Cors Ulloa, Raquel. Primer testimonio, 27-28-Uno. Bitácora Lacaniana Número extraordinario, ¿Qué madres hoy? Grama, Buenos Aires, 2019, p. 73.